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Ejercicio para centrar la atención en los aspectos positivos dentro de una relación

La verdadera gratitud nace de la humildad y de la felicidad interior, que nunca podrán ser integradas por tu raciocinio ya que escapa a sus competencias.

Si nos adentramos en la práctica de cambiar aspectos de una relación mediante prestar atención a la valoración y el agradecimiento mientras le quitamos poder a los aspectos menos favorables,  eliminando de ellos la atención, podemos conseguir en diez días cambios asombrosos e inexplicables para nuestro raciocinio.

Vamos a enfocarnos en una lección rápida de modificación de conducta mediante la atención.

Lo basaremos en once puntos, que iré explicando uno a uno y cuya finalidad reside en establecer un nuevo campo sinérgico entre las personas.

1. Iniciamos un día determinado

(El lunes es ideal por ser el principio de la semana, pero es perfectamente intercambiable por otro día que nos resulte más adecuado).

Elegimos una persona en concreto de nuestra vida actual con la que queramos modificar determinados aspectos de la relación.

Si empezamos con una persona con la que no exista un conflicto exacerbado, nos resultará más fácil que lo hacemos con alguien con quien nos desunan grandes desavenencias.

 

2. Realizamos una lista

Con los aspectos negativos de esa persona o de supuestos agravios que tuviéramos con ella (un máximo de diez es correcto).

 

3. Abordamos la situación

Esta es la parte más intensa del ejercicio, pero por ello no vamos a desanimarnos; consiste  en abordar cada aspecto concreto que anotamos previamente y liberarlo delante del espejo.

Nos imaginamos a la persona frente a nosotros, hacemos unas respiraciones profundas e iniciamos una conversación con ella, evocándola mediante las energías conjuntas que nos unen. Podemos gritar, enfadarnos, llevar una conversación pausada… lo importante es soltar todas las deudas emocionales que sintamos que nos atan a esa relación o las heridas, que creemos haber sufrido por causa de ella, hasta que sintamos que nos deshacemos de la rabia acumulada y que somos capaces de empezar a comunicarnos abiertamente con esa persona.

Haremos lo mismo con todos los puntos que tenemos en la lista; uno a uno.

 

4. Si es necesario soltar más profundamente la rabia, lo haremos.

El rencor ha de permanecer en nuestro interior el menor tiempo posible, porque si le consentimos que se instale de forma permanente nos devora por dentro.

Podemos golpear almohadones, romper cajas o estrellar veinte vasos de vidrio contra el suelo. Salir a correr, jugar un partido de tenis o chillar hasta soltar toda la rabia contenida. Lo importante es que no lo posterguemos. Sentir emociones negativas es natural, lo peligroso es intentar esconderlas o convivir con ellas, esperando ingenuamente que desaparezcan solas.

Si necesitamos ayuda externa es un acto de amor a nosotros mismos pedirla, de hecho es un compromiso más que adquirimos en el que mostramos nuestra determinación en cambiar un aspecto de desencanto en la vida por una decisión basada en el bienestar y la armonía mutuas. 

 

5. No estamos solos

Programarnos para que si  al inicio, en mitad o incluso al final de este ejercicio lo necesitamos, una persona de confianza; amigo, familiar pareja, nos acompañe durante todo el proceso y podamos comunicarle abiertamente como nos sentimos o contar con un soporte afectivo y sin juicios durante todo el proceso.

 

Jaque mate a la perversión del ego: ¡sentío del humor!

(Resulta altamente desaconsejable que la persona de confianza elegida para apoyarnos durante todo el proceso sea la misma que protagoniza el ejercicio, a menos que poseamos una dosis de evolución muy alta o que estemos dispuestos a provocar la rotura de diez vajillas de veinte servicios completos estrelladas contra la pared, con el consiguiente desgaste psíquico y relacional entre ambos además del evidente perjuicio económico).

 

 

6. La lista más útil del mundo

Hacemos una lista sincera de los aspectos positivos o que valoramos en esa persona, y el por qué los valoramos. Y releemos esa lista a menudo. Al menos dos veces cada día.

Siempre habrás de enfocarte en los aspectos buenos, positivos, amables y agradables a tus ojos…

 

7. Nos concentramos en los aspectos agradables

Al pensar, estar o interactuar con la persona elegida nos vamos a centrar siempre en los aspectos positivos y que más nos gustan de ella, siguiendo esa estela hasta donde nos lleve, sin cuestionarla.  No nos quedaremos en la superficie, sino que podemos deleitarnos todo lo que  podamos en el disfrute de esa relación, gracias a los aspectos positivos que posee la persona.

 

8. Tú tienes el poder absoluto

Ante cualquier provocación o desagrado que nos produzca algún aspecto del otro, lo obviamos. Le quitamos atención y volvemos a ponerla en cualquier cualidad que nos guste de ella, e insistiremos tercamente en enfocarnos en ello.  

Este punto es especialmente importante, ya que el ego o la parte nuestra dispuesta a querer tener razón y a ofenderse, intentará por todos los medios dinamitar este cambio por razones obvias; se alimenta de conflicto, no de la paz y la armonía conjuntas.

 

9. Subiendo un peldaño detrás de otro llegas a la cima

Durante diez días seguidos (sí; diez) cada jornada escribes 10 aspectos que agradeces de la persona elegida. O diez cosas con las que te sentiste apoyado por ella, o diez recuerdos muy positivos vividos juntos. Puedes añadir lo que quieras a tu lista, solo recuerda que deben ser aspectos distintos. Expláyate, seguro que tienes mucho que valorar.

 

10. No te limites a escribirlo

Debes de creértelo, o sea realizarlo de verdad y no como una pantomima que en realidad no te crees en tu fuero interno.

Cuando realizas las cosas con el automático,  sin integrarlas, es tu mente quien está al mando, y entre sus muchas y determinantes cualidades, no está la de sentir auténtico agradecimiento. El pensamiento se pierde en un sinfín de análisis generalmente desatinados, incluido el de dilucidar por qué debe o no debe estar agradecida lo que terminará en una nueva lista de agravios o de considerar este ejercicio una soberana tontería que no le conviene realizar.

Cada vez que anotes un aspecto que aprecias, conéctalo con tu corazón, siéntelo.
Haz que sea tu verdad vaya mucho más allá que tu juicio de valor.

 

11. ¡Hazlo!

Si realizas este método tal y como viene explicado y añades el poder del corazón, te aseguro que un soplo de aire fresco inundará esta relación.

 

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