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Bienestar

Andaba enfrascado en demasiadas faenas, lo reconozco. Pero sin ningún género de dudas la más farragosa de todas era la obsesión de mi mente por adelantarse a los acontecimientos, presionando desde dentro, pretendiendo controlarlo todo.  A menudo soñaba durante toda la noche pesadillas recurrentes sobre el proyecto entre manos. Sin embargo los días eran provechosos. Me sentía satisfecho con los resultados, pero los nervios ondulaban mientras intentaba mantenerlos a raya.

Trabajaba en tareas urgentes e hice un parón para realizar varios recados necesarios para continuar la marcha de mi plan…

Al regresar comencé a sentirme débil, la energía descendía. No quise darle importancia y continué trabajando, pero rápidamente me comenzaron a fallar las fuerzas e interrumpí la actividad con brusquedad.  Malestar general, debilidad extrema, fiebre y vómitos. Pasé el resto del día en la cama. El cólico vino después como un extra, diagnosticado como gastroenteritis.

La noche  empeoró las cosas, con fuertes dolores de cabeza. Un tipo de mal que me resulta especialmente antipático porque me impide concentrarme, pensar, escribir y fijar la atención. Me sentía culpable. Pensaba que no había sido capaz de dosificar mis energías. Sin embargo el esfuerzo extra era necesario en este momento y así lo entendí.

Esa misma noche vino la respuesta correcta mientras permanecía en ese estado somnoliento en el que me despertaba, volvía a dormirme, soñaba, y en la medida que el dolor me producía me revolvía contra él o lo aceptaba.

De improviso me vino una imagen muy clara; “Quería sentirme mejor de cómo me sentía. Lo idóneo sería un punto por encima de mi dolor intercambiándolo por bienestar”.

Me levanté, me serví un vaso de agua en la cocina y me senté en el sofá. El pensamiento resultaba incisivo en mi cerebro conteniendo una información obvia e importante.

 “Necesitas alcanzar un punto por encima del dolor para sentirte mejor”. “Eso lo tengo claro. ¿Pero qué más quiere decir, aparte de que es evidente?” Pensé. “¿Por qué esa parte de mí más allá de mi mente incide en una cuestión que es incontestable como recuperar tu salud?

Dejar atrás la enfermedad y restablecer la armonía perdida es lo más natural.

En la madrugada lo entendí. La información se extendía más allá de mi estado actual y ponía de manifiesto que podía amarme todavía más de lo que ya lo hacía en el momento presente.

Si bien era cierto que cuidarme, quererme y respetarme son parte de mis decisiones conscientes, todos sabemos lo difícil que resulta conservar ese juego de equilibrios entre todo lo que conforma nuestra vida. Pretendemos manejar todos los platillos en el aire y entonces añadimos uno más como para darle más emoción al asunto, y es justamente lo que nos precipita al mini desastre, puesto que no hemos dejado ningún espacio vacío para cometer un margen de error. Y los errores forman parte de nuestro aprendizaje y nuestro aprendizaje no finaliza nunca. Lo que justamente nos permite evolucionar.

“Lo que el mensaje quiere decir es que aunque creas que has llegado a un punto de apreciación por ti mismo suficientemente alto, has tocado techo” –pensé- “Hay que dar un paso más y este malestar transitorio sirve para eso. Es una comparativa perfecta de lo que significa cambiar de estar mal a estar un poco menos mal y de estar un poco mejor a estar bien”

Todos evolucionamos y subimos escaleras pero parte del juego de la vida consiste en agrandar nuestras fronteras aunque eso nos exija renunciar a nuestra zona de comodidad.

Entendí que lo que venía a decirme una parte de mí era que había alcanzado ya esa frontera.   Podía emprender un nuevo viaje más lúcido y amable conmigo mismo. No porque mi apreciación por mí y los actos que lo reflejaban fueran insuficientes. En absoluto. Sino porque podía quererme más, podía alcanzar un punto más de bienestar si así lo deseaba. Considerar si  me quedaba corto en este aspecto porque había crecido, y cuando más grande te haces más amor necesitas expandir desde dentro hacia el exterior.

En realidad es un honor que precises más expansión no porque tengas una vida mísera o problemas realmente graves. O peor; te auto-maltrates sin motivo alguno.

Es una gozada llegar aquí después de haber alcanzado un punto de bienestar que te satisface y te hace feliz, comprensible desde dos puntos incuestionables.

El primero:

Que te mereces todavía más bienestar y felicidad en la cuenta de tu vida.

El segundo:

Tu parte más sabia te recuerda que necesitas mover ficha y profundizar más en la sincera apreciación por ti mismo.

Así que ahora que estoy en proceso de bienestar, escribiendo en mi estudio este artículo, permitiéndome descansar y recuperarme en condiciones, exactamente como me merezco, me siento feliz de esta pequeña caída debido a un sobre esfuerzo por determinadas circunstancias de trabajo, contento de haberme obligado a parar y dejando atrás las excusas que a veces atan. He aprendido un poquito más sobre mí mismo y el amor, sin embargo lo esencial es este regalo que me deparaba la vida; “Necesitas alcanzar un punto de bienestar por encima del que tienes ahora mismo”.

Esta madrugada regresaron las pesadillas provocadas por la necesidad de terminar a tiempo el proyecto. La cabeza me daba tantas vueltas envuelto en sudores fríos que empezaba a pensar si se trataba de la “niña del exorcista” en pleno delirio. Me he levantado, relajado y tomado una infusión. Después me he recordado a mí mismo que esta presión ya no era necesaria y que iba a cumplir con mis plazos igualmente sin la necesidad de azotarme mentalmente como si fuera un caballo en una carrera. Cuando me ha quedado muy claro he regresado a mi cama. He iniciado una respiración consciente conectada, suave y tranquila que me indujera al sueño a su debido ritmo, mientras continuaba realizando su efecto sanador. Abrazado me quedé  profundamente dormido y al despertar todo me parecía perfecto.

Mi proceso de restablecerme llega a su fin. O ya llegó. Lo desconozco. Solo sé que me urgía escribir este artículo y es la única concesión que hoy hago a interrumpir mi descanso.

Como última reflexión diré que buscar y expandir tu punto de bienestar actual a cuotas más altas se asemeja a una carrera de fondo. La marcha más baja ya resulta un gran logro. Ahora solo puedes seguir subiendo.

 

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