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Atracción y gratitud

Los pensamientos y las emociones son entidades vivas que formateamos reproduciendo una realidad concreta mediante cientos de influencias, logrando unos resultados soberbios. Estar mal genera malestar. El bienestar genera más bienestar. Un símil es la rueda de la fortuna; gira y gira en torno a ella, creando más y más de lo mismo. Ahí reside la chispa “Atracción-gratitud”. De su simpleza no reparamos en su eficacia y su gran poder.

Consiste en asirse a un pensamiento o una emoción positiva y seguir su estela creando más energía positiva. El poder de la atracción y la gratitud se manifiestan a corto plazo, al permitir que fluyan en nuestra existencia. A nivel diario preparamos la realidad sin comprender dos principios fundamentales:

  1. Estar bien se consigue generando más de ese mismo estado. Es sencillo, pero no siempre resulta fácil.
  2. Estar bien y agradecido genera una sensación de sentirse satisfecho y una energía que impulsa a la acción positiva y a la reacción efectiva de los acontecimientos. Es como subirse a un caballo. El jinete eres tú, pero, ¿qué caballo eliges? ¿Amor, desesperación, celos, triunfo? ¿Un poquito de aquí, una pizca de lo otro? Sucumbir a “El dios mente” y a “Lo que en apariencia vemos en la realidad” es lo más común, pero de este modo ni salimos del programa – cárcel ni resolvemos nada.

Los ejercicios de gratitud y atracción son divertidos y casi sin esfuerzo podemos lograr un impresionante cambio de paradigma.

¿Qué es la gratitud? Es la capacidad de sentirse bien y de experimentar un gran bienestar por cualquier cosa que experimentemos. Es como la respiración. Tal vez si realizas alguna disciplina relacionada y encuentres unos resultados positivos sientas: “El aire es un bien preciado” Pero si no, difícilmente valorarás algo tan esencial a menos que te veas privado de ello. La gratitud es igual. “Gracias por mi trabajo, dinero, el amor de mi pareja, mi salud, tener familia, mi ordenador, los árboles….” La lista es interminable. Pero si no agradeces y no sientes que agradeces, pero sentir de verdad en tu pecho y tus tripas hasta emocionarte, no sólo decirlo, todo lo que posees se devalúa de inmediato. No reparas en ello. Ni siquiera lo ves.

Lo peor viene después. Por la ley de atracción, puedes perder todo eso en lo que no reparas pero que en el fondo quieres. Desaparece por tu desatención y tu desprecio. No es sencillo vivir el agradecimiento en un mundo que se rige casi exclusivamente por fallidos parámetros mentales y que corre a gran velocidad perdiendo la esencia del ahora. No, a menos que pares y contemples lo que de verdad importa. Te apoyo a que lo hagas de inmediato. Por ti mismo, mediante un manual, un sanador o contemplando la inmensidad de cada instante. Porque si no logras disfrutar y agradecer lo mucho o poco que tienes, si no dejas de quejarte, de ver defectos en todo en vez de cosas buenas, vas a tener todavía más problemas. Y desde luego no van a mejorar las cosas, porque tu preciosa vida es como una planta; necesita agua, luz y un mínimo de afecto. La metáfora es la verdad.